Una boda destino inolvidable en la tierra del agave. La pareja quiso mezclar lo tradicional con lo moderno, así que diseñamos una decoración basada en tonos blanco, verde oliva y toques de azul lavanda.
El altar se montó frente a los campos de agave, con estructuras en forma de media luna cubiertas con flor nacional. El muro floral y el juego de ramos destacaron por su elegancia y naturalidad.